Mi #cliente me debe #dinero… ¿Qué hago?

Businessman with empty pocket

A todos nos ha pasado alguna vez que nos hemos visto envueltos en un lista de pagos pendientes de clientes que, a pesar de haberles mandado la factura, a veces, en reiteradas ocasiones, parecen hacer oídos sordos a su obligación de responder al pago.

Y eso es una pena, sobre todo para los emprendedores, porque lo más probable, es que una mala gestión de sus cobros, acabe por arruinar su proyecto.

Al final, todos hemos llegado a la misma conclusión:

…de que me sirve facturar mucho, si luego me deben ese dinero… el del banco, los autónomos, la luz, el IVA… no se pagan solos… y menos con las facturas emitidas pendientes de cobro… para estar así, prefiero buscarme un trabajo que al menos sé que me pagarán a final de mes.

Obviamente, estas situaciones indeseables lo único que hacen es minar la autoestima del empresario o emprendedor por dos razones:

1.- No cobra el trabajo que ya ha realizado, con la consiguiente insatisfacción y desbarajuste de las finanzas de su proyecto

2.- Pierde tiempo y energía en reclamar el pago pendiente

¿Qué hacer en los casos en los que el cliente te debe dinero?

La experiencia de muchos años en los que algunos tipos y tipas nos han intentado dejar de pagar, nos ha hecho seguir un protocolo que cuanto menos nos funciona, con una efectividad de un 90%, lo cual es mucho.

Os dejamos nuestro pequeño protocolo casero para minimizar al máximo las facturas pendientes de pago.

Esperamos que os sirva, y que a partir de ahora, veáis como vuestro balance de trabajos realizados y cobrados se iguala cada vez más.

5 pasos para evitar IMPAGOS

1.- Ser estrictos con nuestras facturas

Lo primero que hemos tenido que entender es que si queremos que los clientes sean estrictos a la hora de hacer frente a nuestra facturas, nosotros hemos de ser muy estrictos a la hora de emitir las facturas.

Es decir, no se pueden dejar para el final, no puede haber facturas pendientes de hacer, ni nos pueden faltar datos de facturación del cliente antes de empezar un trabajo.

Muchos impagos a veces son porque hemos remoloneado al contar lo que nos debían… pues ahora el castigo es merecido.

2.- Siempre que sea posible … cobrar por adelantado

Parece que si te dedicas al sector de los servicios el tema del pago por adelantado sea difícil, pero la experiencia nos demuestra que si se trata de cifras más o menos manejables, que no tengan que ser a plazos, (menos de 1000 €) el pago por adelantado es la manera más efectiva de reducir el impago.

Parece una sandez, pero lo cierto es que si el cliente está realmente interesado en tu servicio, no tiene que tener problema en pagarte por adelantado, previa firma de contrato o presupuesto.

O sino pensar en compañías como Amazon.. ¿sería posible decirles quiero este libro pero lo pagaré el mes que viene? 😉

3.- Ejecutar los presupuestos lo más detallados posibles. 

Otro problema de cobro suele ocurrir cuando echamos cuentas y hemos trabajo más de lo presupuestado.

Pero esto, una vez más, vuelve a ser nuestro problema ya que porqué hemos trabajado más sin avisar al cliente… la mayoría de las veces suele darse este caso cuando elaboramos mal un presupuesto y el cliente dió por sentado que en el servicio entraban una serie de acciones que no estaban contempladas.

4.- El cliente está descontento con nuestro trabajo

Suele ocurrir, en muy pocas ocasiones, que el cliente está descontento con nuestro trabajo y no quiere hacer frente al pago pendiente.

En estos casos, otra vez más es culpa nuestra porque si vemos que no está satisfecho hemos de recurrir a ofrecerle otras soluciones para poder satisfacer sus necesidades.

Si aun así, no está contento, lo mejor será que condonemos la deuda, eso sí, desactivando o anulando cualquier acción que le estemos llevando a cabo y dejando paso a que lo pueda hacer con otro proveedor.

5.- El cliente nos tiene “demasiada” confianza

Y esto señores se da en la mayoría de los casos de morosidad.

Familiares, amigos y clientes vip, encabezan las listas de morosos de la mayoría de las pequeñas empresas, y estos suele ser otra vez más por nuestra culpa.

El miedo al qué dirán, y la poca valoración hacia nuestro propio trabajo hacen que “fiemos” nuestros trabajos y acabemos con una carga extra, realizar el trabajo y no cobrarlo, porque era para alguien que en teoría nos tenía más aprecio.

Para que esto no ocurra lo mejor es que antes de realizar un trabajo para alguien de supuesta “confianza”, pactemos una forma de pago, a poder ser por adelantado o con un plazo razonable. Si la persona  te valora y valora tu trabajo accederá sin problemas… si no, mejor no realizarlo.

Esperamos haberos ayudado un poquito a arrojar luz al monto de facturas por cobrar. No desesperéis en la reclamación del cobro y sobre todo un último consejo:

Si creéis que os va a llevar más tiempo y energía reclamar el pago que hacer vuestra tarea… dejarlo estar. Más vale tener cobros pendientes que dejar de trabajar con alegría para los clientes que sí que cumplen. 

Y vosotros ¿Qué trucos utilizáis para evitar las deudas de vuestros clientes?

 

 

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